
Consejos para elaborar bollos sin gluten
1️⃣ Mezclar bien las harinas sin gluten seleccionadas
Las harinas sin gluten no se comportan igual que la harina de trigo, por eso es importante tamizarlas y mezclarlas bien con el almidón de maíz para conseguir una textura más uniforme y esponjosa.
2️⃣ Equilibrar la humedad
La combinación de huevos frescos, agua purificada y aceite de oliva suave es clave. La masa sin gluten suele necesitar más hidratación, así que es recomendable añadir el agua poco a poco hasta lograr una textura cremosa pero manejable.
3️⃣ No trabajar en exceso la masa
A diferencia de las masas con gluten, aquí no hace falta amasar demasiado. Basta con integrar bien los ingredientes hasta que estén homogéneos.
4️⃣ Controlar la levadura o impulsor sin gluten
Si utilizas levadura, deja reposar la masa en un lugar templado para que fermente correctamente. Si usas impulsor, asegúrate de hornear inmediatamente para que no pierda efecto.
5️⃣ Añadir el toque justo de azúcar y sal
El toque de azúcar ayuda a equilibrar el sabor y favorece el dorado. La sal marina potencia el sabor general del bollo, así que conviene no omitirla.
6️⃣ Horneado adecuado
Precalentar el horno es fundamental. Una temperatura media (alrededor de 180 °C) suele funcionar bien. Es importante no abrir el horno durante los primeros minutos para evitar que pierdan volumen.
7️⃣ Dejar enfriar antes de manipular
Los productos sin gluten son más frágiles cuando están calientes. Conviene dejarlos reposar unos minutos antes de desmoldar o cortar.
En definitiva, el secreto está en cuidar la hidratación, no sobretrabajar la masa y controlar bien el horneado para conseguir bollos esponjosos, sabrosos y bien estructurados.
